Los Chinegros

La mañana fresca de un 24 de junio donde las  nubes vestían a  las calles de San Juan de Oriente con su neblina y el canto de los pájaros que alegraban a los pobladores, eran el ambiente perfecto para dar inicio a las fiestas patronales de los Sanjuaneños. Así lo recuerda Norwing Antonio Bracamonte.

Las muchachas sonreían, las ancianas cargaban sus peroles llenos  de maíz  dirigiéndose  a la casa del mayordomo para terminar de preparar el indio viejo, las rosquillas y los nacatamales.

Los chavalos se silbaban entre sí para reunirse en una esquina, se retaban y demostraban quien tenía más fuerza, cargando piedras de cantero, toda esta demostración era solo la preparación para la danza de los chinegros. Bracamonte tenía la edad de 10 años y sus familiares lo preparaban para agarrarse a chilillasos por primera vez.

foto por: Alcaldia de San Juan de OrienteDSC00034.JPG

Según, Saturdino Salazar miembro del comité organizador de las fiestas y mayordomo de la Yegüita,  la danza de los chinegros es una tradición indígena, posteriormente con la llegada de la imagen de San Juan  Bautista.

El objetivo de la danza de los Chinegros, es pagar promesa como lo hacían los antespasados, por alguna dificultad o enfermedad de los pobladores. Durante la fiesta en honor al patrono San Juan Bautista, “ellos recorrían las principales calles vestidos de sacos azules y caite, su única herramienta era el chilillo, danzando al  son de los tambores”, comentaba Salazar.

 

Se acerca la hora de la procesión y los pobladores se preparan con sus chilillos, herramienta  elaborado del pene del toro, matan la res, le cortan el pene, se le hace un agujero en ambos extremos, se coloca una rama de un árbol, pasando a dos meses de estiramiento, se le echa cal para que no se deteriore y después de tres meses se convierte en un látigo. Bracamonte llevaba consigo su chilillo y su primer contrincante era un vecino.

Las indicaciones para ser parte de esta danza es solamente prepararse y saber atacar, al momento que se toma el chilillo el chinegro opuesto sabe que está listo para el duelo, la señal para declarar al ganador es bajando el chilillo, pero también existe una mediadora y ese es el trabajo de la Yegüita, si hay un empate ella se encarga junto al aplauso de los feligreses elegir al ganador. El tiempo máximo de la batalla es de 15 a 20 minutos.

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